Aquellas calles de talleres oxidados,
infectadas de caries y de hipotenusas,
gravillas, mercheros y chaperos
con sabor a siderurgia en los sobacos
dibujados ya por golondrinos tras las sudoraciones.
Aquellas calles marchitadas de ambulantes
y viajantes de chivas
con sifón en la barra americana,
escolares, neumáticos y enfermos de hepatitis C.
Calles tumorosas asistidas por veterinarios,
radiografías mismas de las madres/recipiente,
madres con brazos de forja entre los que se deforman los alevines
violados por los auxilios de los sacristanes.
Sobre aquellas aceras de 43°32′N 5°42′O
florecían los helados y los pederastas,
la barba cerrada del cantábrico
y el campamento violáceo de los seminaristas.
22/10/2009
19/10/2009
Melodías de funcionario
Lugares estafermos de noctambulismo,
en los que sobrevuelo la traqueotomía de la milla
que los holocaustos hienden sobre mil
ciento noventa funcionarios.
Saboreo la orfandad enquistada como un apóstrofe
desnortado por el desequilibrio
y respiro ya ese otro asfalto reblandecido
por el maquillaje de las estaciones de tránsito.
Las micciones huelen a peregrinaje
como meretrices del desencanto
y las baldosas parecen sombras de un smoking.
Rememoro cócteles vertidos en copas incorrectas
y elucubro que ese jazz dogmático
reclama para sí muñones en los pentagramas.
Aquel músico carecía de ritmo.
Etiquetas:
poemas
13/10/2009
Alféizar de coctelería
La miseria,
el desahucio,
el desconchado azote de los harapientos...
Todos anexionados como manoplas
finalmente
alojados semejantes a arenosas piedras
de necrópolis.
el desahucio,
el desconchado azote de los harapientos...
Todos anexionados como manoplas
finalmente
alojados semejantes a arenosas piedras
de necrópolis.
Etiquetas:
poemas
11/10/2009
Bidés de segunda residencia
El café mediterráneo,
que rezuma el sepia de las cofias y la horchata turbia,
espesa la atmósfera de sus salones con un calor incestuoso,
más propio de las calderas de los ateneos,
norte adentro.
El hombre mediterráneo
obvia perfumarse las axilas,
bien por adaptación o por fatiga que anestesia los ánimos
y ralentiza el síndrome aguerrido de los andamiajes.
El carmín se derrite aquí en estaciones impropias,
amaneciendo las bocas con aroma primitivo de caverna
y se engominan los subsecretarios
-hijos de ujier o de conserje-,
con la nuca empantanada y pegajosa
y el sucio calzoncillo azul dormido en los bidés
de las segundas residencias.
En el levante sólo llueve por necesidad de alimentar las ciénagas
con las inmundicias de los retretes de la media tarde.
Así, hay trabajadores de overol arcillando las alcantarillas
con el empaste del segundo maxilar recubierto de excremento.
que rezuma el sepia de las cofias y la horchata turbia,
espesa la atmósfera de sus salones con un calor incestuoso,
más propio de las calderas de los ateneos,
norte adentro.
El hombre mediterráneo
obvia perfumarse las axilas,
bien por adaptación o por fatiga que anestesia los ánimos
y ralentiza el síndrome aguerrido de los andamiajes.
El carmín se derrite aquí en estaciones impropias,
amaneciendo las bocas con aroma primitivo de caverna
y se engominan los subsecretarios
-hijos de ujier o de conserje-,
con la nuca empantanada y pegajosa
y el sucio calzoncillo azul dormido en los bidés
de las segundas residencias.
En el levante sólo llueve por necesidad de alimentar las ciénagas
con las inmundicias de los retretes de la media tarde.
Así, hay trabajadores de overol arcillando las alcantarillas
con el empaste del segundo maxilar recubierto de excremento.
Etiquetas:
poemas
17/04/2009
Alcantarillas de Porto
Querida,
los adoquines me incomodan
y me fatiga encaramarme por el tránsito de cuestas
que huelen a micción nocturna
y a ropa lavada.
Pisamos los umbrales de locales turbios
en los que se adivinan soledad
y manutenciones.
"Se venden frutas y sexo".
Así, se antoja infructuoso rehabilitar las almas
si el maquillaje desconchado de las fachadas
se inmoviliza como las pausas turbulentas
de los reaccionarios.
Las escaleras y patios se revelan ignífugos,
porque hay tos y frutos de los humedales.
El calor reside sólo en los aguardientes.
Etiquetas:
poemas
26/03/2009
Separados... por un océano

Queridos y almibarados jóvenes! De meretriz a meretriz, las dos... figurines que se exhiben en la imagen (mi alcantarillada esposísima y la víctima insaciada de queer-bushing porteña) espectorarán sobre tierras levantinas durante todo el mes de Abril. Y para colmo de cruising artístico... Graham Bell Tornado desde Inverirue.
Etiquetas:
exposición
24/03/2009
Oración por los uranistas, invertidos y sodomitas
Lamen aditamentos mientras fluye
metálico,
el chocolate de los urinarios.
Se exhiben,
pictóricos,
los glúteos desfilados
como oxígeno medicinal
y es sino el suyo dramáticamente
ingobernable.
Sécanse de inmediato los torsos
y toda la faz
como fresco barro cocido
y ofrecido
con su esplendor/rudeza.
Adalides inconscientes
de deseo turbio,
superviven como se le supone a la porcelana
rota:
¡Con la boquita un poquito sucia de pegamento!
Etiquetas:
poemas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

